De la industria espacial a la joyería

He notado que a muchas personas les cuesta creer que la pieza que tienen en sus manos esté hecha de vidrio. Es ese brillo inusual, esos hermosos cambios de color y toda esa magia que se observa en cada pieza, que no podemos imaginar cómo fue hecha o por qué se ve tan diferente al vidrio que comúnmente conocemos.

 

Por eso quiero contarles un poco de donde proviene esa magia. Para la elaboración de nuestra joyería, utilizamos un tipo de vidrio que se llama "dicroico". La etimología de esta palabra "dikhroos", que significa "dos colores", hace referencia a cualquier dispositivo óptico capaz de dividir un haz luminoso en dos o más haces, con diferentes longitudes de onda (o lo que es lo mismo, en "dos o más colores").

 

Y desde su nombre podemos comenzar a entender la naturaleza de este material, pero ¿cómo se obtiene?, la respuesta es fascinante. El vidrio dicroico proviene de la industria exploratoria del espacio. Para su fabricación se utiliza una cámara de vacío en donde se colocan placas de vidrio y en caliente, se reviste con múltiples capas de óxidos metálicos que son vaporizados sobre el mismo. Se emplean óxidos de metales como titanio, silicio o magnesio que se depositan en la superficie del vidrio a más de 150 °C. Dependiendo de los óxidos empleados, al arder emite un color característico de acuerdo a sus propiedades químicas, y la intensidad dependerá del oxígeno disponible en el momento del calentamiento, por mencionar algunos ejemplos: el litio da rojo, el sodio da un color dorado, el magnesio unos destellos plateados, el aluminio da blanco plateado, el azufre da amarillo, el cobre se convierte en azul y el bario es el que produce el verde. Estos son sólo algunos elementos, pero muchos otros compuestos químicos se utilizan para formar efectos como corridos, chispas u otros que hacen que el brillo sea más intenso. Todo depende de la mezcla y de las proporciones.

 

Las capas dicroicas transmiten ciertas ondas de luz, mientras reflejan otras, creando un efecto similar a la iridiscencia. El color trasmitido es diferente al color reflejado, y un tercer color se aprecia viendo la pieza dicroica en un ángulo de 45°. Los colores que resultan son puros, saturados, olas de luz que parecen originarse desde el interior de la pieza dicroica.

 

Todas nuestras piezas están compuestas con diversos vidrios dicroicos, que se combinan con vidrios de colores sólidos y traslúcidos. Los efectos y texturas que se forman en cada una, son resultado de uno o más procesos de horneado en altas temperaturas.

 

Así que ya sabes, cuando imaginas una constelación, galaxia o universo, al observar una de nuestras piezas, no estás tan alejado de la realidad, pues el vidrio dicroico ha sido parte de los esfuerzos del ser humano en estudiar el espacio y sus astros desde el punto de vista científico.